Pide perdón y vete
Hace algún tiempo hablé de las infidelidades, es curioso como la vida da ciclos una y otra y otra vez.
Lo cierto es que la forma tradicional de infidelidad no necesariamente es la única que existe. En general puede presentarse de otras maneras más difíciles de manejar que te desconcentran y te tienen pendiendo de un hilo.
¿Qué hago casi a las 2 de la mañana posteando sobre infidelidades? ¿Qué me está dejando todo desconcentrado y sin dormir bien? ¿Por qué estoy ventilando la posibilidad de que la gente suponga que estoy siendo víctima de una de ellas y que mis lectores lleguen a la conclusión de que soy un tonto?
Bueno, pues resulta que mi concepto muy personal al respecto del tema ha sido aclarado en una serie de puntos de convergencia de mi vida en la semana pasada. Entre ellos una duda, una decepción, un esfuerzo infructuoso, varios reencuentros y la aplicación de antipatrones de gestión en mi propia vida que me dieron mucho que pensar.
¿Cuándo eres realmente infiel? Todo tiene que ver con compromiso, y dicho compromiso tiene que ver con las motivaciones que tienes en la vida.
Por ejemplo: Cuando ves en la calle un Lamborghini circulando puede ser muy posible que tengas el deseo de poseer un flamante automóvil como ese, si tu motivación está basada en ese deseo puede haber dos caminos: Que lo logres y luego no tengas deseos pequeños después y que no lo logres y entonces vivas en la eterna frustración. Si tu compromiso es con tus deseos tendrías que asegurarte de hacer todo lo necesario para cumplir con tus deseos y que estos sean alcanzables o puedes vivir inconforme con la vida, el gran problema es que cuando se cumplen tus deseos tus nuevos deseos serán cada vez más grandes si no sabes ponerle un límite.
Pero está el otro caso: Cuando vas caminando bajo la lluvia en la calle y ves un Volkswagen Sedán es muy posible que te des cuenta de la necesidad que tienes de tener un automóvil, si tu motivación está basada en tus necesidades puede haber también dos caminos: Que trabajes para obtener el vochito y después de que tu necesidad esté satisfecha vivas en el eterno conformismo o que hagas crecer cada vez más tus necesidades creando nuevas. Si tu motivación está basada en tus necesidades entonces tendrías que asegurarte que una vez que cubras tus necesidades estas puedan crecer conforme creces tu y en una forma sustentable porque de otra manera vivirás para lograr lo mínimo necesario o entrarás de nuevo en el dilema entre trabajar para vivir o vivir para trabajar.
Luego entonces: la infidelidad más difícil de manejar y la más peligrosa no es la que te puede aplicar otra persona o la que puedes tenerle a otras personas: es la que te tienes a ti mismo(a). ¿Y a qué cosa rara me estoy refiriendo? Pues me refiero a basar tus motivaciones en deseos o necesidades, lo adecuado sería que tu motivación para hacer las cosas sea tu propio bienestar y felicidad.
No quieras el Lamborghini que viste en la calle, mejor desea TU PROPIO Lamborghini si realmente te hace feliz correr a 300km/h; no necesites el Volkswagen Sedán porque te estás mojando, mejor adquiere el auto que te haga feliz y cubra tus necesidades reales de transporte, si coincide con el vochito pues que bueno.
Y esto también tiene que ver con desconcentrarme por infidelidades externas no confirmadas. Estoy pensando que más que esperar la confirmación de mis sospechas o cobrar venganza replicando el modelo debo de cuidar la infidelidad más importante: La que es conmigo mismo.
No deseo una súper modelo aunque no me vendría mal tomar unas pronunciadas curvas a toda velocidad y no necesito una esclava que muera de amor por mi y pueda reparar de forma sencilla cuando se enoje o se sienta mal sólo porque todos los demás tienen a alguien a su lado.
Tres caminos puedo y planeo seguir según se den las cosas:
Estrategia de pleito callejero (Pide perdón y vete): Hablaré las cosas de frente, comentaré mi sospecha y si la respuesta a mi interrogante es confirmada pediré perdón por todo lo que haya podido hacer para provocar la falta de cariño y me iré tratando de buscar mi propia felicidad.
Estrategia de hombre de negocios (Di la verdad, sólo lo demostrable y sólo lo necesario): Si la respuesta es negar el peligro y detecto una mentira simplemente me iré sin decirlo, poco a poco, regresando sólo si la duda no sigue latente, nunca es bueno comprar un auto al que le suena todo.
Estrategia de buen consumidor (Ni un vocho ni un Lamborghini: Mejor un Charger): Si la respuesta es satisfactoria y tiene una explicación lógica y sobre todo sincera, nuevamente volveré a pedir perdón por los errores y me dedicaré a enmendarlos, pero antes que ninguna otra cosa mi prioridad será serme fiel yo mismo.
Por el momento es cuanto.
Etiquetas: Amor, Aniversarios, Chicas, Química, Reflexiones, Vida diaria
Escrito por Alfonso Lara Ramos @ 9/17/2007 01:22:00 a.m. 0 comentarios
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